Por esta fotografía supe que quería estudiar Bellas Artes. Al verla me contó una historia me trasmitió sentimientos que no podia imaginar que me trasmitiría un simple trozo de papel, en esta se cuenta que un niño de unos 10 años, tras volver de la escuela al restaurante de su padre, se sienta todos los días en la misma mesa a hacer sus deberes pero siempre hay algo que le entretiene y le inspira un nuevo garabato en el cuaderno, al lado de sus divisiones sin terminar. En esta foto más concretamente decide dibujar (hiperrealista, característico de los niños de estas edades) a un hombre que se encuantra en el fondo del restaurante comiendo placidamente su menú de mediodia, este hombre es como un bodegón viviente. Al ver esta anecdótica escena, un turista visitante de nuestra ciudad decidió plasmar ese momento, para que yo, despues de 40 años, pudiera decidir mi futuro.
Ese niño es mi papá.
Andrea
